The Palm Beach Post

Comer sin conciencia, el precio de su peso y bienestar

¿Ha comido alguna vez los restos de comida del día anterior parado reclinado contra la mesada de la cocina y a los apurones?

¿Y que hay del dulce de leche directamente del frasco o la mantequilla de maní atorándose con leche frente a la heladera? Si le pone atención, ¿cuántas veces al día lo hace o come sin hambre?

Si esto le suena como algo normal y de un comportamiento frecuente, usted podría ser lo que se llama alguien que come sin conciencia o por atracones. El tema es que esta forma de comer desenfrenada, le costará caro en cuanto a su peso y su bienestar en general.

Cuando se habla de trastornos alimenticios, comúnmente se piensa en la bulimia y la anorexia. Sin embargo, en el transcurso de los últimos años, como consecuencia de estudios e investigaciones científicas se ha ido descubriendo un cuadro que se conoce con el nombre de trastorno de comer compulsivamente o trastorno por atracón.

El comer por atracón no nos da la satisfacción, emocional y física que la comida nos provee, dice Linda Paulk Buchanan, fundadora y directora coclínica de Atlanta Center for Eating Disorders. Las consecuencias incluyen no sentirse satisfecho, por lo tanto la comida se mantiene en nuestras mentes, llevando al aumento de peso y contribuyendo a la obesidad tanto en niños como en adultos.

“La gente está demasiado ocupada durante el día y tiende a hacer elecciones demasiado pobres en cuanto a nutrición que los deja con hambre y comen en demasía a la noche”, agrega Buchanan.

Todos hemos visto los efectos de nuestras agendas super ocupadas y estilos de vida sin descansos: comemos en el auto, o bien, esquivamos comidas por completo porque no tenemos tiempo. Existen muchos factores que tienden a tornarnos comilones sin conciencia. Algunos de nosotros ya sabemos que lo somos; otros evitamos saberlo; el resto no lo estamos o no queremos saberlo.

Llegar hambriento a la mesa, distraerse al comer, picar en el auto y cenar en grandes cantidades, puede afectar cuánto comemos. Por ello, escanee sus estados emocionales, “como el aburrimiento, la soledad, y la ansiedad”, dice Buchanan.

Las consecuencias emocionales inmediatas de los atracones son profundos sentimientos de frustraciones, enojos, ansiedad, soledad, aburrimiento o desesperación. La mayoría sienten mucha vergüenza de sus propias conductas y por lo tanto tienden a mantenerlo oculto por mucho tiempo, e incluso, años.

El resultado es un deterioro progresivo de la calidad de vida, ya que los episodios tienen repercusiones directas sobre la salud física y psicológica, afectando todas las áreas de la persona: la individual, familiar y social.

Una vez que este patrón alimenticio se instala tiende a automantenerse y hacerse más crónico.

Tal vez, nadie entiende mejor que el científico de alimentos y autor de Mindless Eating: Why We Eat More Than We Think (Comer Sin Conciencia: Por Qué Comemos Más de lo Que Pensamos) Brian Wansink, muy conocido por estudiar las causas de comer en exceso entre los norteamericanos.

A Wansink lo intriga de manera especial como el medio ambiente nos influencia a consumir más comida de lo que nos damos cuenta. Wansink estudia las causas escondidas que moldean lo que comemos y cuánto.

Algunos de los resultados de sus hallazgos en las porciones de las comidas ha influenciado en los cambios de la industria alimenticia; como en la creación de los bocados en paquetes de 100 calorías cada uno.

Las investigaciones de Wansink demuestran que el promedio general de la gente decide sobre unas 250 comidas, y la mayoría no las puede explicar.

“Comer en América tiene muy poca relación con el hambre y mucho que ver con la familia y los amigos, mercadeo, platos, nombres, números, etiquetas, luces, colores, formas y olores, distracciones y distancias, despensas y contenedores”.

“Pero al entender cómo nuestro medio ambiente influencia en nuestros hábitos de comida, podremos reducir la cantidad de calorías que consumimos al día sin privaciones”, dice él.

La clave está en reacomodar el medio ambiente para estar conscientes de lo que se consume y así disfrutar de la experiencia de comer.

Para ello, Buchanan ofrece aquí unos consejos para romper el hábito de comer sin conciencia:

  • Coma siempre a las mismas horas. Según Buchanan “los ritmos son importantes en todo lo que hacemos, desde dormir hasta comer, por eso intente ser regularmente consistente todos los días”.
  • Evite otras distracciones a la hora de comer excepto por la música y la conversación.
  • Coma del plato, no del paquete donde vino la comida. Y siéntese a la mesa cada vez que vaya a comer.
  • Evalúe su hambre de 1 a 10, 1 siendo hambriento y 10 como si estuviera lleno. Coma en un estado de 2 ó 3 y pare cuando llegue a un 7 ó 8.
  • Descanse entre bocados antes de colocar otro bocado en la boca.
  • Termine la comida consciente que ha terminado de comer. Termine diciendo “Me siento satisfecho ahora que terminé de comer”.

 

Por FERNANDA BECCAGLIA

Chris Rosenbloom de Cox News Service contribuyó a este reportaje.New

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